La telecabina es una ruina
En principio, se necesitarán de 500.000 a 700.000 visitas al año para que el telecabina sea rentable, tal y como aseguró el gerente de la empresa Aramón-Leitner, que gestiona el aparato, Salvador Galve. En principio, y a la espera de comprobar la rentabilidad de la infraestructura, este permanecerá en activo durante tres años, aunque resulte completamente ruinosa. Durante el 2008 abrirá ininterrumpidamente hasta el final del Pilar y después se reservará solo para fines de semana y periodos vacacionales, a la espera de que el parque del agua tenga un desarrollo posterior a la muestra y teniendo en cuenta que no está del todo claro que pueda funcionar en días de viento.
UN RIESGO ECONÓMICO
“Tenemos un riesgo económico, ya que la telecabina se amortiza en una muestra de seis meses y esta es de tres. Si las cifras no compensan económicamente, toda la infraestructura se trasladará a una estación de esquí cambiando el motor por uno más potente”, apuntó Galve.
El trayecto, de algo más de un kilómetro y unos cinco minutos de duración, permitirá a los visitantes adentrarse en el recinto tras sobrevolar el Ebro, por el escandaloso precio de 9 euros.
Hay que tener en cuenta que 500.000 es un número mucho mayor que los turistas que recibe Zaragoza al año, por lo que todo apunta a que la instalación nace con una vocación ruinosa mal disimulada de partida.
La estación de llegada ha sido concebida también como un pabellón con entidad propia, que albergará la exposición El mundo del hielo, diseñada por el montañero Reinhold Messner y su coste de momento es desconocido, como el de tantas otras infraestructuras de la Expo.


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