¿Expo 2014?
No ha bastado con derrochar cientos de millones de euros, con poner la ciudad patas arriba, con zamparnos la inversión pública de 30 años, con cargarnos el Ebro y la huerta y soto de Ranilllas… La ambición de Belloch y sus amiguetes no conoce límites y, por lo visto, la inconsciencia de su equipo de gobierno tampoco.
La última propuesta, tras la Expo del Agua y el Desarrollo Sostenible, es acoger en 2014 la la Expo floral, por supuesto con el aval de esa genial panda de vividores del cuento que es el del Bureau International de Expositions (BIE). En este tipo de eventos, las hortalizas, frutas, árboles y flores son los protagonistas del recinto expositivo, todo ello con el objetivo de promover la productividad y la tecnología en todos los sectores de la horticultura y el conocimiento por parte del público de esta producción. En Zaragoza se llamaría Paisajes de las márgenes del Ebro: Exhibición internacional de Jardinería y Horticultura.

Esta muestra se celebra de forma no periódica y el último país en acogerla fue, como perfectamente ignoráis, Tailandia, con un seguimiento de público muy inferior al de las exposiciones internacionales o universales.
Eso sí, la extensión de la muestra, según apuntan desde el Ayuntamiento en el anteproyecto, podría hasta cuadruplicar la de Ranillas, puesto que se barajan extensiones desde las 60 hasta las 100 Hectáreas. De entre todos los pabellones que se construyan en el recinto, al menos el 70% será de carácter efímero y se destruirán cuando concluya la muestra.
Y las fechas ya son de locura, puesto que se habla de una Expo que duraría la friolera de 150 días, que contarían con la participación mayormente de empresas, sin especificarse participación de países u organizaciones como en la Expo del agua, así como de organizaciones agrícolas, entre las que nos podemos temer lo peor, incluyendo desde transgénicos producción de pesticidas y otras lindezas de la producción industrial.
En cuanto a la financiación, de momento se ignora, puesto que el éxito de este evento es aún más cuestionable que el de Expo 08. Se está pensando en una sociedad mixta entre el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza (al 50%) lo que genera un nivel de endeudamiento aún mayor, que sirve de nuevo a la empresa privada.
Pero, al margen de lo absurdo del evento en sí, la irracionalidad absoluta del proyecto y el derroche de pasta sin talento una vez más, resulta especialmente destacable el nuevo pelotazo urbanístico que amenaza con finiquitar la huerta de las Fuentes y “proteger” el soto de Cantalobos, convirtiendo en historia los espacios naturales dentro del término municipal de Zaragoza.
El soto de Cantalobos
Se pretende con esta Expo urbanizar una zona, de forma semicircular, entre el barrio de las Fuentes, el río y la ronda de circunvalación Z-40, que podría estar valorada, pelotazo especulativo mediante, en millones de euros. Además se aprovecharía la maniobra para conectar todo con los terrenos del nuevo campo de fútbol, situados muy cerca, al otro lado de la llamada Carretera de Castellón.
Pero nos preocupa especialmente que esta zona es colindante, asimismo, con el soto de Cantalobos, un espacio único por su cercanía al casco urbano, con presencia de pequeñas rapaces, aves migratorias, gran variedad de fringílidos e incluso tejones y zorros. Una fauna y flora de la que disfruta la gente en tranquilos paseos a pie o en bici, un rincón de paz sin asfalto.
La excusa para la intervención además es impresionante. Se nos habla de la huerta de las Fuentes como un espacio degradado, cuando este lugar está en pleno uso y explotación, siendo espacio de recreo para muchas personas, algunas de las cuales aún viven dentro de ella en las tradicionales “torres” (Casas de campo) de la huerta aragonesa, que desaparecerían al tiempo que la huerta, nos tememos.
Es tiempo de oponernos a este nuevo despropósito. La tomadura de pelo de la Expo ha sido colosal, pero esta puede ser aún peor y dañar de forma irrecuperable un espacio natural como es Cantalobos.
Nos vemos en las calles.


No Comments, Comentar o Enzala