Amistades imposibles. Balance del Plan Anfitrión.
Llega el verano y sus noticias, aparentemente insustanciales, pero que nunca vienen mal, sobre todo cuando sirven para hacerse una composición de lugar de las verdades de la Expo, como en el caso de los hermanamientos solidarios que nunca existieron. Lo que se conoció como Plan Anfitrión.
Aunque probablemente ya nadie se acuerde de ello, uno de los objetivos de las comarcas presentes en la Expo era promocionar hermanamientos comerciales y solidarios con otros puntos del planeta. La realidad, en estos momentos, es que el célebre Plan Anfitrión, que realizaba 60 hermanamientos entre las comarcas aragonesas, distritos zaragozanos y algunos ayuntamientos con los países de la muestra fue pura pantomima.
Durante la muestra se intercambiaron regalos, se hizo la correspondiente foto y a otra cosa, mariposa. Fue uno más de los gestos vacuos de la “mayor fiesta del agua”. Un derroche inútil, pero tampoco sorprendente en una muestra que ni tan siquiera ha editado todavía sus conclusiones de la Tribuna del agua, su tema central.
De hecho el surrealismo es patente en hechos como la comarca de Gúdar-Javalambre se hermanó en el 2008 con Austria y la relación actual son correos electrónicos para felicitarse la Navidad. Aunque hubo proyectos mucho más delirantes como el hermanamiento de Huesca con Grecia, realizando talleres para convertir un pueblo oscense en uno de la antigua Grecia. O Teruel con Indonesia, especialmente chocante si tenemos en cuenta que toda la población de la provincia de Teruel es menor a la de cualquier barrio de Yakarta.
Dentro de todo este absurdo panorama, digno de Buñuel, cuya comarca quiso hermanarse con Alemania (¿?) por lo menos ha tenido algo positivo con el contacto que mantiene Monegros con Sudán para apoyar sus regadíos, aunque aún no se ha concretado nada.

Esta vaca de la Bal de Chistau intentó hermanarse con las vacas suizas


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