Colorín colorado
Terminó 2009 y se terminó el consorcio Expo Zaragoza 2008. 300.000 euros para cada administración representada en el mismo, a saber DGA, Ayuntamiento y Gobierno central. Aquí paz y después gloria. Hablamos de remanentes de tesorería, claro, no de beneficios porque estos macroeventos tienen la gracia de que nunca generan beneficios, como mucho “sobra”, aunque tras una contabilidad que podríamos calificar de creativa.

En el reparto sale perdiendo Expo Paisajes, con la que, de momento, parece ser que el gobierno central no quiere comprometer un euro. El Ministerio de Economía y Hacienda evidenció que el compromiso de destinar esta cuantía para la creación del consorcio similar dedicado a Expo 2014 no es tal. Así, de momento, cada administración se lleva 300.000 euros y, de la próxima muestra, ya se hablará.
Citamos al medio pro-Expo, por excelencia, El Periódico de Aragón: El alcalde, y presidente del consejo rector, comentó en el último punto del orden del día, en el que se exponía el balance de tesorería y el dinero sobrante a repartir, que el Ayuntamiento de Zaragoza y el Gobierno de Aragón pretenden destinar su parte del remanente al futuro consorcio de Expo 2014 para realizar estudios y trabajos previos a la presentación del proyecto, en junio del 2011, ante la Oficina Internacional de Exposiciones (BIE). Un escrito que dejaba al margen al Gobierno central y que provocó un revuelo entre quienes desconocían este añadido inesperado.
Ante la propuesta del Ayuntamiento, la representante del Ministerio de Economía y Hacienda aclaró que el destino de los remanentes no se debía tratar en la reunión y optó por no soltar a fondo perdido la nada despreciable cifra de 300.000 euros, con palabras un tanto destempladas para el alcalde.
Concluyendo: Desde el Estado se da por buena la gestión de las cuentas de la Expo 2008, basándose en un informe del Tribunal de Cuentas en el que nos damos de bruces con varias de las trampas nunca confesadas de la Expo, como el número de visitantes o las entradas vendidas. Aunque hay otras opiniones económicas, incluso puramente capitalistas, que dan una serie de trazos para entender la trampa. De momento de la Exponabo nada claro por parte del Estado central, sin cuya financiación es poco menos que imposible montar el nuevo evento despilfarrador.
Y lo dicho, la Expo 2008, colorín, colorado, este negocio se da por terminado.



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