La contabilidad creativa de la Expo
Cuando en economía se alude a la contabilidad creativa, generalmente se refiere al maquillaje hecho sobre lo que son datos objetivos de las cuentas de una empresa o, como en el caso de la Expo, un gasto público.
De momento las cuentas que se presentaron el último día de 2008 no hay por dónde cogerlas. Por lo pronto aún no se dispone de lo que son las cuentas en sí, sino de un informe sobre las mismas (peculiar triquiñuela) que deja un montón de cuestiones en el aire, como los desfases millonarios en obras que ni tan siquiera están terminadas a fecha de hoy, como el parque metropolitano del agua con su desfase de 13,3 millones de euros. Sin embargo se está vendiendo como exitosa una gestión marcada por desfases de millones de euros.

Pero, si poco se dice sobre los desfases, menos aún se dice acerca de los motivos que han llevado a sobrecostes millonarios en obras como el Club Náutico, el Balcón de San Lázaro o el Azud. Bueno, aunque pocos motivos y cuentas caben en tres folios tres que tienen el informe.
En estas tres escuetas páginas, Francisco Catalá, Teniente de Alcalde de infraestructuras afirma un balance altamente satisfactorio para la ciudad. “Las encomiendas de gestión están todas pagadas.”
El primer caso que choca es el del parque metropolitano del agua, una obra que ha costado 110,2 millones de euros, es decir, 13,3 millones más de lo que se calculó inicialmente y no sólo no está terminada sino que su aspecto hoy día es desolador, con vegetación seca y descuidada. De momento se está negociando con la DGA y el Gobierno central para que asuman un 30% y un 40% del desfase, respectivamente. Pero no hay garantías de que paguen.
Luego viene el balance de las obras del Club Náutico: 12,2 millones de euros frente a la valoración inicial, que situaba el coste en menos de 5 millones de euros. Estos siete millones de desfase los tiene que aportar el Ayuntamiento, dado que este proyecto lo ha sufragado íntegramente el ayuntamiento y además ya está pagado y no hay vuelta atrás.
El tercer caso que desató las críticas fue el del Balcón de San Lázaro, un proyecto de urbanización valorado en 19,3 millones de euros frente a los 10 millones barajados inicialmente. No solo la obra ha duplicado su precio, sino que resulta especialmente intrigante si se tiene en cuenta que finalmente no se ha acometido el túnel subterráneo para el tráfico que se diseñó al principio y que, según el gobierno municipal, era la intervención más cara dentro del proyecto. ¿Si este túnel no se ha construido, por qué la obra en vez de abaratarse cuesta el doble?
Quedan, tras este primer informe, un montón de flecos pendientes de explicación, como puede ser el azud el Ebro, que iba a costear al 100% Endesa y se ha transformado en 100% Ayuntamiento de Zaragoza. Más los desfases del ruinoso proyecto de la navegación y los sobrecostes más conocidos como son el mamotreto del pabellón-puente, que acumulaba este verano un sobrecoste del 300% sobre el proyecto inicial y estaba pendiente de arbitraje, pues las cuentas arriba indicadas sólo son una mínima parte de lo construido durante el evento y ni tan siquiera son las cuentas en sí, como hemos dicho previamente.
Además hay que tener en cuenta otra de las triquiñuelas que se suelen usar en estos casos y es hablar de que “ya se ha pagado”, cuando en realidad lo que se quiere decir es que se ha adquirido deuda pública con alguna entidad que es quien las ha costeado en realidad. O, lo que es peor, que se ha consumido pasta que bien podría ser de otras partidas presupuestarias, ya sea del Estado, DGA o Unión Europea.


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