Calle y libertad
Esta norma ataca nuestra forma de vida mediterránea, que tiene en el disfrute de las calles su máxima virtud: una calle paseada y con comercio es la mejor garantía de convivencia y seguridad. Es este Ayuntamiento, al destruir nuestro modelo urbano consolidado y al apostar por un tipo de desarrollo económico especulador – que crea una ciudad extensa y segregada-, quién fomenta la propagación de actitudes incívicas y vandálicas, generando incomunicación y guetos sociales.
Es este Ayto. quién promueve los nuevos barrios periféricos -a costa de envejecer y despoblar los barrios tradicionales- y las grandes superficies comerciales –castigando al pequeño comercio-, quién dice estupideces como desear el aumento de la población “hasta el millón de habitantes”, y fomenta un irresponsable crecimiento acelerado de la urbe. Y lo hace sin atender las consecuencias sociales que de ello se derivan. Son estas las actitudes más incívicas y antisociales que se nos pueden ocurrir.
Cualquier persona o asociación que acostumbre realizar actividades en la calle puede sufrir la perversión de una aplicación discrecional de esta Ordenanza. Es especialmente despreciable la intención represiva hacia sectores como los inmigrantes, las personas con pocos recursos económicos, o los excluidos sociales.
Esta Ordenanza se desentiende de las causas y castiga las consecuencias. No pretendemos hacer pequeñas enmiendas, la rechazamos por completo, y exigimos que se resuelva lo quede verdad nos preocupan a los y las ciudadanas.


No Comments, Comentar o Enzala